miércoles, 29 de agosto de 2018

Sesión 5 Actividad 2

Protocolo de Kyoto:



Antecedentes.

Desde hace décadas existe una creciente sensibilización respecto del impacto medioambiental de las actividades humanas que se concretan en el cambio climático. Para dar respuesta a esta circunstancia y marcar una hoja de ruta sostenible surge lo que conocemos como el Protocolo de Kioto.

La Convención Climática de Estocolmo de 1972, el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) creado en 1987, la Convención de Ginebra de 1990, la de Río de Janeiro de 1992, y la de Toronto de 1998. La anteúltima de las citadas aprobó la realización de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (Nueva York 1992) antecedente inmediato del Protocolo de Kioto sobre el cambio climático, que es un acuerdo adicional de aquél.

En 2001 se realizó el acuerdo de Bonn, sobre el protocolo de Kioto, que estableció una serie de medidas de índole prácticas, para poner en ejecución con eficacia, el Protocolo. Se incluyeron fondos para los países en vías de desarrollo, y para evitar que los estados desarrollados fomenten en ellos, la energía nuclear, y privilegiar las energías renovables limpias.

Criticado por algunos, como el sueco Bjorn Lomborg, que sostiene que el problema es cada vez menor, y celebrado por las organizaciones ecologistas, que lograron que en el año 2002, el optimista sueco, fuera condenado por falta de ética por el Comité Danés de Deshonestidad Científica, es el medio para crear responsabilidad legal en los países industriales que deberán reducir sus emisiones de gases contaminantes: dióxido de carbono, metano (proveniente del ganado y las arroceras), óxido nitroso (de los abonos), hidrofluorocarnonos, perfluorocarbonos y hexafluoruro de azufre (que sirve como aislante eléctrico, para lograr la congelación y trasladar el calor). Sin embargo no hay mención de la contaminación de barcos y aviones, fuera de sus límites estatales.

Fija una primera etapa, entre el 2008 y el 2012, donde los países suscriptores, se comprometen a reducir sus efectos contaminantes, globalmente en un 5 %, con relación a 1990, pero con distintos porcentajes individuales. Así la Unión Europea, responsable en el año de base, del 24 % de la contaminación deberá descender su efecto negativo en un 8 %. Paradójicamente Estados Unidos, país que aún no lo ratificó y cuyos niveles de contaminación lo hacían liderar la nómina en 1990, con un 36, 1 % de contaminación, debería reducirlo en un 7 %. Canadá, que provoca un 3,3 %, deberá bajar un 6 %. Noruega tiene permiso para aumentar su emisión en un 1 %. Si bajan más de lo previsto, como premio, podrán vender su excedente a los países que no pudieran llegar a la meta.

Brasil, China y la India no tienen responsabilidad en la reducción de las emisiones, pues se los considera países en vías de desarrollo, y esta es una de las causas que esgrime Estados Unidos para no ratificar el acuerdo, ya que esos países también son grandes contaminantes, y además, porque su economía se resentiría y perdería competitividad. Australia, Liechtenstein y Mónaco, tampoco lo ratificaron, si bien intervinieron en su elaboración.







Bases teóricas.

El objetivo principal es disminuir el cambio climático antropogénico cuya base es el incremento forzado del efecto invernadero. Según las estimaciones del IPCC la temperatura atmosférica media de superficie aumentará entre 1,4 y 5,8 °C durante el siglo XXI . Estos cambios repercutirán gravemente en el ecosistema y en nuestras economías», señala la Comisión Europea.



El Protocolo de Kioto sobre Cambio Climático es el resultado más significativo del esfuerzo colectivo y global para buscar un marco conjunto que permita luchar contra el cambio climático. De esta manera se establecen unos límites cuantificados y obligatorios de emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI) para los países que lo ratifican, y que son jurídicamente vinculantes para éstos.



En el Protocolo de Kioto la energía nuclear no fue incluida entre las formas de energía que pueden considerarse en los mecanismos financieros de intercambio de tecnología y emisiones ​ aunque se trata de una energía no generadora de emisiones de gases de efecto invernadero pero​ así, el IPCC en su cuarto informe, recomienda la energía nuclear como una de las tecnologías clave para la mitigación del calentamiento global.

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